sábado, 13 de febrero de 2010

ZAPATERO, EUROPA Y...ESPAÑA VA BIEN?



Hoy los dejo con este excelente post del también excelente blog de JM Alvarez, un blog español que recomiendo...acá va el post que inspiró mi caricatura.


El Nóbel de Economía Paul Krugman coincide con Nouriel Roubini: España constituye un grave problema para la Unión Europea pues Madrid no puede echar mano de la devaluación, para capear el temporal, sin salirse de la zona euro. Por otra parte, el Financial Times considera que en España se está gestando un drama mayor que en Grecia. El Gobierno español “espera” que la deuda toque techo en el 74% del PIB, allá por 2012, es decir que ese porcentaje de riqueza generado por el proletariado debe desviarse a liquidar la deuda y no a crear empleo. Menudo panorama. La camarilla de Zapatero intenta salvar los muebles a costa de la clase obrera y ni siquiera sabe si podrá lograrlo; incluso Sarkozy reconoce, implícitamente, que el capitalismo está acabado aunque, como buen burgués, intente “reinventarlo”.

Actualmente se ha pasado de la crisis financiera a la del endeudamiento de los Estados que inyectaron dinero público, sin garantías de rescate, para salvar a un moribundo. La banca privada ha remendado algunos de sus agujeros pero apenas conceden préstamos, sobretodo -en el caso español- a la pequeña y mediana empresa (PYMES) que son quienes generan mayor número de puestos de trabajo. La deuda del Estado ronda los 437.000 millones que se saldaría, si no hubiera demoras morosas, en el año 2035. Teniendo en cuenta el marasmo actual no lo veo factible, ni aunque lleven a buen puerto las agresiones que perpetran contra los trabajadores, avaladas por ese FMI que recomienda bajar el sueldo a millones de mileuristas.

En España lucen las miserias del capitalismo en todo su esplendor: Nuevo batacazo de la Bolsa, más de 4 millones de parados, 1,5 millones de personas en pobreza severa y 8 millones en pobreza “simple”. Gente, que antes de la crisis llevaba una vida medio aceptable, está al borde de la exclusión social. Y a todo esto, ¿qué dicen los sindicatos? Sólo el sindicato vasco LAB y la CGT rechazan contundentemente las medidas que se están gestando, y recuerdan a CCOO y UGT que "prometieron no recurrir a la huelga general si el Gobierno no arremetía con recortes sociales”. CCOO anuncia manifestaciones, pero descarta la huelga. UGT seguirá el mismo camino, o se quedará en protestas formales.

Los sindicatos mayoritarios neo-franquistas tienen miedo. No quieren ver la huelga general ni en pintura. Saben que, en estos momentos, están dadas las condiciones para que organizaciones de masas con capacidad de movilización (caso de CCOO y UGT por razones que todos conocemos) exijan la expropiación de la banca privada y la creación de una única banca pública que facilitaría préstamos a las PYMES. Considerando la presencia en el mercado de una mano de obra inerte con gran capacidad productiva, y la existencia de obras paralizadas (hay más de un millón de viviendas sin acabar, empresas con plantillas bajo mínimos y el cáncer de las horas extras) el problema se resolvería en lo esencial, pasando el paro a ser un mal recuerdo.

Es tan dramática la situación, hay tanto malestar y rabia que si esos sindicatos, en el transcurso de una huelga general, llegaran a pedir la “toma del palacio de invierno”, la gente lo haría sin dudar, pese a la enajenación masiva que padece. No sería la primera vez que, partiendo de condiciones subjetivas, se alcanza la conciencia de clase que, intereses espurios tratan de borrar por todos los medios. Obreros y campesinos no resolverán su situación con un cambio de Gobierno, pues tanto el PP como el PSOE gestionan los intereses de la burguesía; hasta Rajoy ha dicho, recientemente, que el PSOE le ha propuesto un Gobierno de coalición para superar la crisis. Cualquier cosa antes de que la situación se torne insostenible y la demanda popular clame por la instauración de un Gobierno Provisional sin ladrones ni Borbones.

En esta pelea, Internet es un arma, pero no la única. Hay que ir a los barrios y no esperar sentados a que la gente venga a nosotros; realizar asambleas; teatros populares con representaciones que reflejen el drama que las personas viven a diario; proyectar documentales sociales, explicar las monstruosidades que el sistema capitalista causa en el Tercer Mundo, a causa de políticas económicas similares a las que están implantando aquí. Que el ciudadano común llegue a identificarse con los obreros argentinos, bolivianos o de cualquier país de África, donde el capitalismo exportó crisis anteriores para sufragarlas a través de la deuda externa, algo que ahora no puede hacer con facilidad (de ahí la situación que se vive en Occidente). En definitiva: organizarse, crear conciencia revolucionaria y reclamar la superación de la barbarie por el socialismo. La batalla está servida. Y se dará en la calle.

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